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Febrero 5, 2026El compromiso de contraseñas sigue siendo un problema recurrente en Latinoamérica, impulsado por técnicas de ingeniería social, malware especializado y filtraciones en organizaciones. Cómo mantenerse a salvo.
04 Feb 2026
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7 min. read

Introducción
El robo de credenciales es una amenaza que ya lleva más de una década acechando al mundo. En Latinoamérica, crece de forma sostenida al ritmo de la digitalización y del aumento del fraude online. El acceso a una cuenta de correo permite a los atacantes llegar a servicios bancarios, plataformas corporativas, información financiera y hasta historiales médicos.
Solo durante el último año se reportaron más de 2.6 millones de credenciales comprometidas en la región latinoamericana, según los datos relevados en un informe de 2025, de SOCRadar. Esto indica que las contraseñas siguen siendo de gran interés cibercriminal, utilizadas como puerta de entrada tanto para fraudes como para accesos no autorizados a servicios y sistemas.
¿Qué métodos utilizan para el robo de credenciales?
La forma en la que los cibercriminales llegan a las contraseñas de los usuarios es variada en cuanto a dificultad o conocimiento técnico necesario. Podemos dividir estas metodologías en tres: Aquellas que abusan de técnicas de ingeniería social, las que utilizan malware y las que ocurren producto de un ataque a la organización que debiera protegerlas.
1. Técnicas de ingeniería social
El método más utilizado es el phishing que consiste en el envío de correos electrónicos, o aplicaciones de mensajería en los que el atacante se hace pasar por una entidad legítima para engañar a la víctima y persuadirla de que entregue sus datos de acceso de forma voluntaria.
Estos mensajes tienen como característica común que apelan a la urgencia y simulan ser una notificación de algún problema que requiere acción inmediata: inconvenientes con una cuenta, un pago rechazado, problemas con una reserva, entre miles de excusas.
Los mensajes falsos suelen contener un link malicioso a sitios que imitan a los legítimos para lograr el robo de los datos sensibles de las víctimas, entre ellos contraseñas y nombres de usuario.

Otra forma que toma el phishing es a través de sitios falsos que se posicionan entre los resultados de buscadores como Google como anuncios patrocinados, el atacante paga por visibilidad para suplantar páginas reales.
En estos escenarios hasta personas precavidas pueden ser engañadas a hacer clic en un resultado aparentemente legítimo que replica la identidad visual de bancos, plataformas de correo, servicios en la nube o empresas de renombre.
En todos los casos, usan falsamente el nombre de entidades públicas o compañías reconocidas para reducir las barreras de desconfianza y aumenta la efectividad del ataque.
2. Distribución de malware específico
Otra vía frecuente para el robo de contraseñas es el uso de malware que actúan una vez que el dispositivo del usuario ya fue comprometido. En estos casos, no hay un engaño puntual ni un mensaje que funcione como alerta: el robo ocurre en segundo plano, muchas veces sin que la víctima lo perciba.
Los infostealers, keyloggers y spyware tienen en común la recolección de información sensible de forma continua, incluyendo contraseñas almacenadas en navegadores, datos de autocompletado, credenciales de aplicaciones y sesiones activas.
El impacto de estos tipos de malware no se limita a una sola cuenta, ya que el programa malicioso sigue recolectando credenciales mientras el usuario utiliza el dispositivo infectado.
Dentro de este mismo ecosistema aparecen los troyanos bancarios, que se enfocan específicamente en credenciales de accesos a cuentas bancarias y plataformas financieras. Mediante ventanas falsas capturan datos en el momento que el usuario los ingresa. Este tipo de amenaza, que no son nuevo en la región, superó las 650 mil detecciones únicas durante 2025 de las cuales 110 mil correspondieron a una misma familia: Guildma.
Ataque a organizaciones
Otra fuente relevante de robo de credenciales son los incidentes en los que las bases de datos de una organización quedan expuestas como consecuencia de una debilidad o falla en sus sistemas.
En los escenarios más críticos, las filtraciones incluyen credenciales completas, ya sea en texto plano o con mecanismos de protección débiles, lo que permite a los atacantes reutilizarlas de forma inmediata. Sin embargo, incluso cuando las contraseñas no quedan expuestas directamente, la filtración de correos electrónicos o nombres de usuario sigue siendo valiosa. Esta información se utiliza luego como base para ataques de relleno de credenciales o fuerza bruta, aprovechando la reutilización de contraseñas entre distintos servicios.
Una vez que una base de datos es comprometida, la información puede circular durante años en foros clandestinos y reutilizarse en distintos contextos y contra múltiples plataformas. De esta forma, una brecha puntual en una organización termina amplificando el riesgo para otras empresas y para los propios usuarios, incluso mucho después de que el incidente original haya sido corregido.
Ataques de fuerza bruta
Existen amenazas que usan fuerza bruta que, si bien generalmente más sencillas, siguen siendo parte del arsenal cibercriminal para robar una credencial.
Este tipo de ataques consiste en probar de manera automatizada múltiples combinaciones de usuario y contraseña hasta lograr un acceso válido, sin necesidad de engañar al usuario ni de comprometer previamente su dispositivo.
En la práctica, la fuerza bruta rara vez se basa en combinaciones completamente aleatorias: suele apoyarse en listas de contraseñas comunes o en credenciales filtradas en incidentes anteriores, aprovechando la reutilización de claves y la falta de controles adicionales de autenticación.
Cuando los servicios expuestos no cuentan con mecanismos de limitación de intentos o monitoreo adecuado, este tipo de ataques sigue siendo efectivo, especialmente contra accesos remotos, aplicaciones web y servicios corporativos publicados en Internet.
Consejos
¿Cómo evito ser víctima?
El robo de credenciales puede producirse a través de distintos vectores. La prevención no depende de que tomemos una sola medida, sino de una combinación de prácticas:
- Usar contraseñas únicas y robustas para cada servicio, ya que el stuffing de credenciales es una práctica común entre los ciberatacantes con credenciales que son comercializadas.
- Habilitar la autenticación multifactor cuando sea posible, ya que este mecanismo se complementa con las contraseñas que utilizamos.
- Desconfiar de mensajes inesperados y evitar descargar archivos o ingresar a enlaces sospechosos, ya que el malware y el phishing siguen siendo las formas más comunes de robo de credenciales.
- Almacenar las contraseñas en gestores, y evitar guardarlas en texto plano o en dispositivos compartidos.
- Mantener sistemas y aplicaciones actualizadas para enmendar posibles vulnerabilidades que tengan.
- Revisar accesos y actividad inusual en las cuentas, ya sea manteniendo activadas las alertas de inicio de sesión o buscando dentro de las secciones de privacidad o accesos de las aplicaciones.
En el caso de las organizaciones, el robo de credenciales no es un problema aislado de los usuarios, sino un riesgo estructural que suele habilitar accesos iniciales, movimientos laterales y fraudes. Para reducir su impacto, se requieren además otros controles extra:
- Aplicar políticas de Zero Trust y mínimo privilegio, para reducir el impacto de una posible credencial comprometida.
- Monitorear de manera activa los intentos de autenticación y comportamientos anómalos, como accesos desde una ubicación inusual u horarios atípicos.
- Verificar que no haya servicios innecesariamente expuestos a la internet, para evitar intrusiones mediante el credential stuffing o la fuerza bruta.
- Capacitar a los colaboradores de forma continua, con foco en ciberataques que se basan en ingenería social.
- Prepararse para contener un acceso indebido producto de una credencial robada, con procedimientos de revocación y respuesta para limitar su impacto.
¿Qué hago si me robaron la contraseña?
Cuando una contraseña se ve comprometida, el tiempo de reacción hace la diferencia entre un incidente aislado o un problema mayor. Por esto, recomendamos:
- Cambiar las contraseñas afectadas y todas aquellas donde se haya usado la misma credencial.
- Cerrar las sesiones activas de la cuenta afectada y desautorizar accesos recientes, en servicios y aplicaciones donde exista la posibilidad.
- Verificar cambios no autorizados en las cuentas, y monitorear para el futuro: Mensajes, configuraciones, pagos, entre otros.
- Usar una herramienta de seguridad en los dispositivos potencialmente afectados, para eliminar códigos maliciosos si los hubiere.
Conclusiones
Si bien el robo de contraseñas no es una problemática nueva, sí es una que sigue creciendo y adaptándose a las nuevas tecnologías, junto a nuestra vida digital cada vez más compleja. En estas líneas, la educación digital y las buenas practicas se vuelven necesarias para proteger nuestra identidad, información y dispositivos a nivel individual y corporativo. Mantenerse informado es vital para adelantarnos a las últimas tendencias de seguridad informática.
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